Despedida rápida

Foto Luis Azanza
Foto José Luis Ollo
José Miguel Robador

Foto y texto Berta Bernarte
Ya está. Los cánticos, las campanadas antes de la ocho, los dos cohetes. El último encierro ha concluido y el vallado ya está desmontado, convertido en piezas de un mecano protector capaz de marcar la frontera entre lo excepcional y la vida cotidiana, únicamente con su cuerpo de madera.
Noblotes y hermanados en su galope, los toros de Núñez Cuvillo, agrupados y compactos tras unos cabestros con energía renovada, han protagonizado un encierro limpio, de nuevo muy rápido. Solo ha destacado Aguador, un astado colorado de capa, que ya en Telefónica se ha adelantado seguido por el resto sin prestar atención a los mozos, que apuraban la oportunidad final de ponerse delante de los bravos en Pamplona hasta el año que viene.
Luego ha sido el momento de los abrazos, el almuerzo de despedida, el intercambio de futuros encuentros en otras citas: Tafalla, San Sebastián de los Reyes, Cuéllar, Arganda… Y el desmontaje del vallado que ha cambiado la fisonomía del Casco Viejo de Pamplona. Sigue la fiesta hasta las doce de la noche, pero no es lo mismo. Está marcada por la prisa por completar lo que no ha dado tiempo a hacer, por un disimular que ya se acaba, por el intento de detener el tiempo con un baile más. Pero conforme la luz cae se tiñe de melancolía porque esta es la noche que se devora a si misma.
Mañana la ciudad será otra. Una transformación que le despoja de su brillo explosivo, de su ímpetu anárquico, y que comienza cuando los carpinteros aflojan el primer poste.

Foto Berta Bernarte
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Fotos Luis Azanza


Fotos José Miguel Robador


Fotos Berta Bernarte






Por fin, tiempo de descanso, foteros.
Besos.
Mane
14 Jul 11 at 12:17 pm