Como un reloj suizo

Fotos Luis Azanza
Foto Jose Luis Ollo
Enamorado, Elegido, Endiosado, Formón, junto con Pitillo y Cuplé, los toros de Vitoriano del Río tienen nombre de pequeños delincuentes juveniles, de quinquis y navajeros de la transición, como el Vaquilla, que corrían en coches robados viviendo deprisa y muriendo jóvenes. En este caso han volado, lanzados como si les persiguiese la autoridad, sin dejar de controlar los costados y volviendo de cuando en vez la cabeza hacia el vallado. Dos minutos y 16 segundos, el más rápido de los del 2011, para cubrir los 850 metros, que además, no lo olvidemos, tienen que salvar un importante desnivel en la cuesta de Santo Domingo. Con un líder a la cabeza, convertido hoy en jefe de la banda, que abría paso al resto.
Este aire envalentonado y un pelín chulesco de los Vitoriano ha estado unido con una precisión inquietante: han completado el recorrido exactamente en el mismo tiempo que el año pasado. Como si antes de emprender de la huida, tras el robo de una sucursal bancaria, hubieran estudiado con detalle cada paso y como realizarlo. Como relojes suizos.
La exactitud no ha estado exenta de daños entre los corredores que los rodeaban. Dos heridos por asta de toro: uno en la zona lumbar empitonado en mitad de Santo Domingo cuando la manada subía a toda potencia y otro con un pinchazo en el brazo derecho al comienzo de Estafeta. El resto muchas caídas y contusiones para una torada que a pesar de mirar a los lados, no ha se ha aprovechado de tantos momentos de indefensión: mozos que quedaban aprisionados entre dos morlacos, que eran arrollados, caídos que aguantaban en el suelo, como debe hacerse, mientras les pasaban por encima o aquellos que intentaban levantarse en mal momento. Y entre medio bonitas carreras sobre los adoquines solo aptas para sprinters.
Porque el objetivo de los toros es llegar, intentar huir. Sentirse de nuevo seguros cuando pueden esconderse en los chiqueros. Sin saber que han llegado a la última prisión. Y que su suerte se acaba a las 6 y media de la tarde. Minutos más, minutos menos.
Texto Berta bernarte

Fotos Josemi Robador
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Fotos Josemi Robador



Fotos Luis Azanza






Ha sido una carrera a lo bestia.
Impresionante la exactitud de la manada. Cualquiera diría que sus hermanos se reencarnaron en éstos igual que un Dalai Lama.
Mane
12 Jul 11 at 4:01 pm